Buscando al hombre tras las huellas del héroe
Entrevista realizada a la hermana de Fernando González Llort, en el onceno aniversario del encarcelamiento de los Cinco.
14/septiembre/2009
Los recuerdos giran sin tiempo, ni concierto. Revive aquellos momentos en que jugaban juntos, cuando aprendieron a nadar y correteaban por el barrio. Los dilemas frente al televisor porque él quería ver el juego de pelota y otros, la novela de turno. Pero, como si lo hubiera vivido ayer rememora la última vez que lo vio, hace un año atrás. Lourdes sonríe, quizás para evitar que emerjan otras emociones: La relación con mi hermano Fernando siempre ha sido especial .
De fácil conversación y baja estatura, simpática, alguien que ríe con facilidad, Lourdes González Llort, segunda de tres hermanos (Marta, Lourdes y Fernando) nos acerca a uno de los Cinco: Fernando González Llort. Pero no el héroe, el símbolo; sino el jaranero, el lector empedernido o el fanático del béisbol, el joven familiar, sencillo, austero.
Fernando siempre está jaraneando, siempre está haciendo cuentos, incluso él no te habla de la celda, no menciona esta palabra, para él ese es el cuarto.
La distancia latente, el amigo de travesuras lejanas revivido y el remover recuerdos acercan al hermano apartado, sentenciado a la espera.
P: ¿Cómo fue su último encuentro con él?
L: Después de 10 años que no lo veía, yo pude visitarlo el año pasado. Fue emocionante, fue tremendo el encuentro, hablo de él y se me hace un nudo, porque es muy difícil. Además, ese lugar, esos muros, las alambradas… Y él recibiéndome con una sonrisa en la cara y enseguida te saca, te da conversación, se ríe… busca mecanismos para sacarte de ese momento .
Las llamadas no bastan, 15 minutos de voces queridas; el control sobre cada sello, cada carta. Ellos buscan, revuelven; pero estas llegan y no solo de la familia; sino también de los amigos de todo el mundo. Luz de afuera, retenida y obstaculizada como la libertad que tanto merecen y otros se afanan por impedir.
P: ¿Cómo es la vida, la cotidianidad de Fernando?
Trata de vivir con lo menos posible, con lo indispensable, para que nada le afecte, para poder sobrevivir lo mejor posible porque está decidido y dispuesto a pasar lo que haya que pasar .
La espera, la saña con la que es llevado el proceso por la parte legal que los condena no parece tener fin, ni oídos porque son cada vez más fuertes las voces que un silencio mediático ya no puede callar.
P: ¿El pesimismo le agobia?
Él está muy convencido de por qué está allí, de lo que estaba haciendo, de lo que representa para Cuba. Y esto nos lo transmite siempre. Una firmeza, un optimismo, una frase constante: Tranquilos, esto se va a solucionar . Él, que está allí, nos da mucho más ánimo que nosotros .
El hombre y el héroe caminan juntos mientras Lourdes, la familia y Cuba esperan.