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El balcón de los Palacios

En la cima de una loma, en la intersección de las calles “Guásima” y “Media Luna” se encuentra la hermosa casa de Don Lázaro Palacios.

Cuentan que al estallar la Guerra de Independencia en 1869, sus dos hijos Mariano y Lazarito se unieron a las tropas del General Lino Pérez. Meses después fueron capturados y condenados por un Tribunal de Guerra, Mariano al destierro y Lazarito a la cárcel Real, que estaba situada en línea recta desde el fondo de la casa de los Palacios, hasta allá por la “Chanzoneta” donde estaba la cárcel, a muchos años de prisión.

La madre obsesionada por ver a su hijo mandó a construir un nuevo balcón en los altos sobre el patio de la casa, para desde allí poder ver los muros de la cárcel. Permanecía allí todo el día tratando de divisar al hijo amado. Cuando creía ver su mano asomada entre los barrotes, agitaba un pañuelo blanco en señal de respuesta.

Este sufrimiento poco a poco la sumergió en la locura. Balbuceaba palabras de amor y cantaba canciones de cuna. Por años siguió en su mundo de fantasías, viendo en la tarde sobre los muros de la cárcel su hijo prisionero.

Dicen que en las noches de luna llena, se divisa sentada en el balcón a una viejecita, se escuchan dulces notas infantiles y se ve un pañuelo blanco que vuela hacia la antigua prisión.