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En Trinidad de Cuba, una atalaya de tradición

Torre en Manaca Iznaga en Trinidad de Cuba, pertenece al Valle de los IngeniosComo llave de una mágica ciudad, el Valle de los Ingenios en Trinidad, saluda o despide al visitante o al nativo. Y en esa foto mental que hacen para llevarse por un tiempo indefinido, corona el encuadre un atrevimiento arquitectónico incluso para su época: la torre Manaca Iznaga, imponente y majestuosa.

La Torre ManacaIznaga, constituye tema de disímiles leyendas que han trascendido en el imaginario de Trinidad. Dos hermanos encarnizados en una apuesta de amor, Pedro y Alejo Iznaga, reconocidos dueños de plantaciones azucareras: intentaron romper los límites constructivos de su tiempo.

El primero decidió perforar la tierra del Valle de los Ingenios hasta los 28 metros de profundidad mientras que el segundo erigió una torre de 7 pisos y 51 metros de altura.

El pozo quedó para el uso posterior de los pobladores a medida que pasaron los años; y la torre, por la magnificencia de su vista, se convirtió en símbolo representativo de la Ciudad Museo del Mar Caribe: Trinidad de Cuba.

Otra de las historias se relaciona con el comportamiento infiel de la esposa de Alejo Iznaga y hay quien le atribuye a la familia Iznaga Borrell, una manía incontrolable de construir.

La casona de Manaca Iznaga, en el Valle de los Ingenios, en Trinidad de Cuba. Foto:Archivo.Pero sin importar el verdadero motivo de su aparición en el paisaje trinitario de los alrededores del otrora Valle de San Luis, la torre se ha convertido en sitio de obligada visita de todos los que gustan descubrir las viejas historias, o de vivir el vértigo agradable que produce escalar ese Monumento Nacional.

Debido a su nivel simbólico y su asociación con una de las siete villas fundadas por el Adelantado Diego Velázquez, en 1514; se encuentra incluida en la lista de Monumentos Nacionales, desde 1978.

Sin embargo, y a pesar de todo el imaginario que envuelve la construcción de la torre Manaca Iznaga en Trinidad, fue usada objetivamente en la vigilancia de las plantaciones azucareras, fuente de riqueza de la mayoría de las familias de la sacarocracia trinitaria.

La época de construcción de la mayor atalaya con que cuenta Trinidad, se ubica en el período ecléctico cubano. De ahí que la torre esté coronada por un campanario y cuente en su estructura con piedra, ladrillo y metal.

Devenida símbolo de la arquitectura colonial, la torre sorprende por su estructura: de piedra, ladrillo y metal, coronada por un campanario, que daba la señal para comenzar y terminar la faena esclava, además de la oración a la Virgen María.

A más de 170 años de su construcción, la torre de Manaca Iznaga en Trinidad, es vista como símbolo de misterio y tradición para este pueblo que se empeña en rescatar sus más antiguas tradiciones.

(Por: Karen Reyes Aróstica)

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