Entre el mar y las montañas*
Al Centro Histórico de Trinidad y al Valle de los Ingenios la UNESCO les confirió en 1988 la condición de “Patrimonio de la Humanidad”
En el caso de la ciudad, se reconoció la conservación casi inalterada de uno de los conjuntos arquitectónicos de excepcional valor entre los asentamientos poblacionales fundados por la colonización española en América.
Por su parte el Valle de los Ingenios constituye una gran reserva natural y arqueológica, de lo que fue a inicios del siglo XIX, la industria azucarera local, cuya producción hizo de Trinidad una de las poblaciones más prósperas de Cuba y su ruina ulterior, una ciudad museo detenida en el tiempo.
El área urbana de Trinidad sólo ocupa tres kilómetros cuadrados y está habitada por cerca de cuarenta y tres mil personas, además del turismo, su economía se sustenta en la caña de azúcar, el café, la pesca y la ganadería.
Situada al centro sur del país, está bañada por el Mar Caribe y rodeada por las montañas del Escambray, por lo que disfruta de un clima cálido y poco variable, y su temperatura media anual es de 26 grados Celsius en tanto la humedad relativa alcanza un promedio de 74 por ciento.
Entre los meses de mayo y septiembre rara vez la temperatura excede de los 33 grados y la humedad relativa alcanza un promedio del 76.8 por ciento, mientras que en el resto del año no son frecuentes las mínimas inferiores a los 12 grados con una humedad relativa del 71,8 por ciento.
A las brisas procedentes del Caribe, que soplan de día, se sucede el suave viento nocturno del terral y el sistema circulatorio del aire que se establece entre los valles, el llano y las montañas.
La ciudad se levanta sobre una cuesta caliza a 40 metros de altura sobre el nivel del mar y las costas más próximas están situadas a unos cuatro kilómetros tanto de La Boca, playa donde muere el río Guaurabo, como de la ensenada de Casilda.
Sus playas Ancón y María Aguilar, con más de cuatro mil metros de arenas, brindan al visitante los servicios hoteleros y de recreación indispensables. A pocos metros del litoral se aprecian fondos marinos, donde abunda una rica y variada fauna y flora al igual que en los cayos del sur, a donde se organizan reuniones diariamente.
Trinidad cuenta en su entorno con profundas cuevas, apacibles ríos y los accidentes geográficos de la montaña, cuyo centro fundamental de interés se encuentra en Topes de Collantes, a 16 kilómetros de la ciudad y 800 metros sobre el nivel del mar, con sus bosques tropicales de una vegetación exuberante y torrentes impetuosos, que forman cascadas de belleza incomparable.
Allí también existe un complejo hotelero, que tiene entre sus instalaciones un moderno Kurhotel de reconocida experiencia en el turismo de salud.
Por su naturaleza prodigiosa, su historia excepcional y sus gentes cordiales y creativas, esta ciudad caribeña es depositaria de los encantos que busca el visitante contemporáneo.
(*) Tomado del libro Trinidad, de Aurelio Gutiérrez González