Los días gloriosos de abril
Por: Ana M. Panadés
16/abril/2011
La idea de la agresión mercenaria nació poco tiempo después del triunfo de la Revolución el Primero de enero de 1959 cuando el naciente estado emprendió las reformas políticas y sociales a favor del pueblo.
Las primeras medidas como la Ley de Reforma Agraria, en mayo de 1959, dejaron bien claro la posición de Cuba respecto a Estados Unidos
hasta que en el año 1961, ambos países cortaron sus relaciones diplomáticas. Al fracasar las medidas de presión política, Eisenhower ideó estrategias encubiertas para derrocar al gobierno de Fidel Castro y dio "luz verde" a la invasión de Girón, ejecutada por su sucesor, John F. Kennedy.
Ya dos días antes del desembarco, el 15 de abril, mientras la agrupación naval mercenaria navegaba rumbo a Cuba escoltada por buques norteamericanos de la Marina de Guerra, ocho bombarderos B-26 pintados con insignias de la Fuerza Aérea cubana, bombardearon dos bases de la aviación y un aeropuerto civil.
Después, en el sepelio de las víctimas del ataque, fue proclamado el carácter socialista de la Revolución y se decretó el estado de alarma de combate para el país. En esta fecha se celebra cada año el Día del Miliciano. En medio del dolor, Fidel pronunció un encendido discurso en La Habana en el que por primera vez declaró que la revolución es socialista.
"Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba. Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices, ¡y que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos!", afirmó desde una tribuna improvisada.
A la mañana del día siguiente, los exiliados cubanos adiestrados en Guatemala arribaron a la Bahía de Cochinos después de varios días de navegación procedentes de Puerto Cabezas, Nicaragua, desatándose los combates contra las tropas cubanas, mientras Estados Unidos volcó todo su poderío de propaganda a convencer al mundo, mediante falsas noticias, de la existencia de una rebelión interna del pueblo cubano y del respaldo a un "gobierno en el exilio" constituido por políticos tradicionales y corruptos.
El desembarco en Cuba de la denominada Brigada 2506 comenzó el 17 de abril y el objetivo era derrocar por la fuerza a la Revolución Cubana, pero la operación fracasó en apenas 65 horas y se convirtió en "la primera gran derrota del imperialismo norteamericano en América Latina".
Dirigidas personalmente por el líder de la Revolución, Fidel Castro, las tropas cubanas no dieron tregua al enemigo y a las 17:30 hora local del 19 de abril, la invasión estaba sofocada. El pueblo cubano protagonizaba así otra página gloriosa de nuestra historia.