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Plazas y plazuelas trinitarias*

Plaza Mayor.jpgLa Plaza Mayor de la ciudad de Trinidad, fue trazada desde la fundación de la Tercera Villa cubana y hoy conserva fiel, la imagen magnífica de inicios del siglo XIX.

En su entorno fueron levantados los palacetes Brunet y Padrón, hoy museos Romántico y de Arqueología, respectivamente, y casonas como Ortiz y Sánchez-Iznaga, donde actualmente se encuentran instalados la Galería del Arte Benito Ortiz Borrell y el Museo de Arquitectura Colonial Trinitaria.

La Parroquial Mayor completa el conjunto de este espacio. En el sitio que hoy ocupa, ya existía en 1620 una edificación para tales fines, cuyo techo era de paja. Medio siglo más tarde la iglesia “consta de tres naves de mampostería y texa sobre pilares de madera”, como fue descrita por el obispo Morel de Santa Cruz.

Según se afirma esta edificación desapareció como resultado de la tormenta que asoló la ciudad en 1812, para dar lugar a la actual Parroquial Mayor, consagrada en 1892.

Este conjunto considerado el punto focal del Centro Histórico, tiene una clara filiación al barroco criollo del siglo XVIII, aunque la Casa Ortiz haya sido edificada en el XIX y palacetes como Padrón y Brunet se remozarán al influjo del neoclasicismo decimonónico.

A menos de cien metros de esta plaza, al descender la suave cuesta de la calle Desengaño, están los palacios Iznaga y Cantero, levantados en 1820 y 1827 respectivamente.

El palacio Cantero, sede del Museo de Historia, es una importantísima muestra de la arquitectura doméstica, por su dimensión, sus decoraciones murales de temas clásicos, realizadas por artistas italianos y su portentosa torre-mirador.

La importante construcción del palacio Iznaga, en fase de restauración actualmente, está considerado uno de los inmuebles representativos de la ciudad, en virtud de su escala, presencia majestuosa y sencillez de sus decorados.

Otras construcciones de significativa importancia en el entorno de esta plaza son, en dirección norte de la propia calle Desengaño, la casa “Malibrán” y la conocida como del “dominicano”; en la calle Cristo, la “Casa de los conspiradores y el inmueble donde se alojara el sabio alemán Alejandro de Humbolt durante su estancia en la ciudad.

Uno de los centros culturales de gran atractivo es la Casa de la Música , entidad perteneciente a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cuba (EGREM), en lo alto de la escalinata que flanquea la Parroquial Mayor. Esta institución tiene por sede a una de las edificaciones de valor arquitectónico restaurada recientemente conocida por la Casa de la Loma.

A sólo cien metros hacia el oeste se encuentra el edificio que con su hermosa torre simboliza a la ciudad. Actualmente tiene sus salas allí el Museo Nacional de la Lucha Contra Bandidos (LCB), pero hasta la segunda mitad del siglo pasado fue ocupado por el Convento e Iglesia de San Francisco de Asís. De la antigua construcción eclesiástica sólo queda la torre, pues el resto fue demolido en 1929 para instalar una escuela pública de enseñanza primaria, que funcionó hasta el año 1983.

La torre del antiguo convento franciscano es el mayor punto de observación de la ciudad y su entorno, si se exceptúan la Popa y la Vigía, hacia el extremo más alto que limita a la zona urbana por el norte.

La plazuela Real del Jigue, lugar donde se ofició la primera misa católica y estuviera instalado el primer Cabildo, es sitio de gran afluencia turística, pues en la actualidad es sede de un complejo de servicios gastronomitos que ha alcanzado fama internacional por La Canchánchara. Esta taberna fue montada en un colgadizo que formó parte de una de las edificaciones más importantes, en virtud de su antigüedad.

También poseen gran significación en la plazuela otras dos construcciones. La que alberga el Restaurante El Jigue, con su fachada decorada con motivos moriscos y La Casa de la Rueda, en cuyo patio ofrece sus actuaciones una agrupación musical genuinamente popular: la Parranda de Perico Téllez y donde existe un templo dedicado al culto de Yemayá, pues se afirma que allí fue descubierto un enterramiento congo.

La plazuela de Segarte es un hermoso espacio que cuenta con varios de los edificios más representativos de la ciudad, entre los que se destaca el antiguo domicilio de los Machado, inmueble que ocupa ahora la Casa de la Trova y ejemplo de la distribución típica de interiores en la arquitectura doméstica trinitaria.

(*) Tomado del libro Trinidad, de Aurelio Gutiérrez González.