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Restaurante Mesón del Regidor de Trinidad, historia y buen servicio

La música en vivo no puede faltar mientras los turistas degustan la comida típica trinitaria. Foto José Rafael Gómez Reguera.JPGPor: José Rafael Gómez Reguera.

26/feb./2011

El Mesón del Regidor, una de las instalaciones emblemáticas del turismo en Trinidad, logra captar la atención de visitantes nacionales y foráneos en la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad. Su historia se remonta a 1801, y ha devenido restaurante preferido por muchos a sólo unos pasos de la Plaza Mayor.

Allí, en un ambiente fresco y agradable, en breve también se podrá disponer de 4 habitaciones de estilo colonial, dentro de la cadena Encanto, ubicadas en la planta alta, las únicas que en el mismísimo Centro Histórico trinitario dan la sensación de reinar sobre una ciudad que se acerca al medio milenio de existencia.

Las labores están a cargo de EMPRESTUR, entidad que ofrece diversos servicios al turismo, y cuenta con el apoyo de reconocidos artistas de especialistas de la Oficina del Conservador y artistas de la plástica de Trinidad, quienes se encargarán de acciones de restauración de pinturas murales y de la decoración general del inmueble, con tres salones interiores y dos bares.

Roberto Pereira, administrador del Mesón del Regidor. Foto José rafael Gómez Reguera.JPGPara Roberto Pereira, administrador del establecimiento, es un privilegio ubicarse en una de las principales calles de acceso a la Plaza, con propuestas de platos típicos trinitarios y una coctelería de primera, donde lo cubano se entremezcla con lo mejor del ámbito internacional, mientras la tranquilidad y la arquitectura invitan a la ensoñación

Con un esmerado servicio, abierto todos los días, desde el mediodía hasta las diez de la noche, el lugar fue la residencia del Caballero Regidor Perpetuo de Trinidad, Teniente Coronel Rafael Ortiz, quien utilizó la planta baja para tareas comerciales e instaló en el ala izquierda su escritorio y a la derecha una tienda de víveres.

Según los especialistas, la decoración  mural de su fachada principal data de 1809 y se presume que fue una de las primeras de la ciudad, dado el diseño empleado. Entre sus vecinos están la Galería Amelia Peláez, del Fondo Cubano de Bienes Culturales, el Museo de Historia y la Galería de Arte Universal Benito Ortiz, instalada en la que fuera el área principal de la casona, de cara a la Plaza Mayor.

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Turismo