Se mantienen vivas en Trinidad tradiciones artesanales
Por: Ana Martha Panadés y Alipio Martínez Romero
13/marzo/2009
Como otra de las acciones para el rescate de las labores de lencería, diversas áreas de la ciudad de Trinidad se convierten cotidianamente en significativos exponentes de nuestras mejores tradiciones artesanales, con prioridad para la lencería local, representativa de los siglos XIX y XX de lo que fuera la Tercera villa fundada por los españoles en la Mayor de las Antillas, hoy principal atractivo turístico de esta región.
En Trinidad resulta significativa la recuperación de nuestro acervo cultural gracias a que las tradiciones se han transmitido de generación en generación, gracias a lo cual se puede admirar el raro encanto de la randa, el crochet, la malla y los bordados, como técnicas predominantes de esa época.
Según Mercedes Galdós, una de las especialistas trinitarias en esta materia, actualmente pueden apreciarse en instituciones culturales y mercados artesanales cómo prolifera el buen gusto en artículos domésticos de alta demanda como sábanas, fundones, manteles y tapetes, donde se aprecia esmero y dedicación.
La tradición en este mundo artesanal, herencia del pasado colonial de la Villa de La Trinidad, se promueve a partir del taller infantil que auspician la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y el Museo de Historia de la localidad, conjuntamente con otras instituciones del ramo como la Galería de Arte Universal “Benito Ortiz Borrell” y la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA).
Gracias a esa labor de rescate, muchos niños y jóvenes se han incorporado a la artesanía, y ahora manos hábiles tienen el prodigio de la creación en los predios de esta Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad, que a 495 años de fundada, mantiene no sólo la integridad de su conjunto arquitectónico, sino también numerosas tradiciones como esta de los tejidos y bordados.