The Royal Ballet en Cuba: El gran suceso del 2009
(enviada especial)
Carlos Acosta decidió revertir en su país todos sus éxitos y finalmente lo ha logrado. Convertido en uno de los bailarines que integran el ranking mundial del ballet, hoy por hoy, Carlos Acosta es también un gran promotor cultural desde y hacia Cuba. La gran demostración ha sido presentarse con The Royal Ballet en La Habana, durante cinco jornadas llenas de emociones y respaldado por un público que ahora es mayor y lo conoce un poco más.
La noticia comenzó como un susurro y luego estaba la confirmación: The Royal Ballet, la formación británica dirigida por esa mujer increíble que es Monica Mason, se presentaría en Cuba del 14 al 18 de julio de 2009. Carlos Acosta hizo la propuesta y el gran organizador para enfrentar esta empresa fue el Consejo Nacional de las Artes Escénicas como sistema institucional, que con el apoyo del Ministerio de Cultura y la colaboración del Ballet Nacional de Cuba, fueron los gestores de este hecho histórico.
La compañía inglesa despertó expectativa entre los cubanos desde su llegada al aeropuerto José Martí de La Habana. La prensa nacional y extranjera acreditada en la Isla, siguió cada paso de esta histórica agrupación. Fundada por aquella emprendedora bailarina irlandesa que fue Ninette de Valois, The Royal Ballet tiene una historia bien conocida. Sus principales protagonistas han sido figuras como Frederick Ashton, Margot Fonteyn, Rudolf Nureyev, Kenneth MacMillan, John Cranko, entre muchos nombres más.
En La Habana, las tres primeras funciones de The Royal Ballet presentaron un programa combinado, que puso sobre el escenario una selección representativa de esta compañía. Piezas de pequeño formato como Farewell y el pas de deux de Romeo y Julieta , de MacMillan, o los pas de deux clásicos El Corsario , El Cisne Negro, Don Quijote, entre otras obras pequeñas, mostraron una compañía que no abandona los clásicos, pero que vive conciente de la importancia de un repertorio contemporáneo y renovado.
Para demostrarlo, The Royal Ballet abrió sus tres veladas de la sala García Lorca con la obra Chroma, coreografía de Wayne McGregor y música de Joby Talbot, además de la estrecha colaboración del arquitecto John Pawson, y el apoyo de la diseñadora de luces Lucy Carter. Esta mezcla de disciplinas y talento fue crucial para el éxito de Chroma, una pieza estrenada en el 2006, que caló profundamente en el público cubano. McGregor es un creador que tiene como lenguaje la danza moderna, sin embargo los cuerpos de los bailarines clásicos incorporan su estilo y lo hacen natural. Chroma es la confirmación de hasta dónde se puede reinventar el vocabulario de la danza. El público le brindo su total apoyo y obligó a los bailarines a saludar una y otra vez.
Este programa del Gran Teatro de La Habana se completó con el título Un mes en el campo , un clásico de la compañía británica que lleva la firma de Frederick Ashton. La noche del 15 de julio, integrantes de The Royal Ballet y primeros intérpretes del Ballet Nacional de Cuba brindaron un homenaje a Alicia Alonso, directora de la compañía cubana, y figura emblemática del ballet mundial. Aquella fue una jornada grande y llena de emociones que unos días después fue retransmitida, de forma íntegra, por el canal nacional Cubavisión. Así este homenaje llegó a millones de cubanos.
Para las dos noches del Teatro Kart Marx, la compañía británica reservó Manon , un clásico de su repertorio, en tres actos, con la firma de Kenneth MacMillan, y la puesta en escena de Monica Mason. El Teatro Karl Marx tiene capacidad para cinco mil espectadores, y en las dos funciones de Manon estuvo abarrotado. Tamara Rojo y Carlos Acosta asumieron los roles protagónicos en la primera noche, y demostraron su categoría y fuerza como intérpretes, al traer de vuelta una pieza intensa y llena de matices.
Las funciones de
The Royal Ballet en La Habana tuvieron como toque singular que la mayoría pudieron ser vistas también, por miles de personas en una pantalla gigante, la cual se colocó en el frente a la Academia de Ciencias de Cuba (El Capitolio), y a un costado del Teatro Karl Marx, justo al lado del mar. La transmisión fue en tiempo real y se realizó con apenas unos segundos de diferencia. Al final, los asistentes a esta experiencia pudieron disfrutar, en vivo, del saludo de los bailarines. Carlos Acosta agradeció públicamente, en estos espacios, el esfuerzo de The Royal Ballet para realizar las presentaciones en Cuba, durante su temporada de verano. Monica Mason dijo que ésta había sido una experiencia memorable para la compañía inglesa. Finalmente, lo que tal vez hubiera sido un experiencia de elite, se convirtió en un fenómeno popular y lleno emociones.
La trascendencia social que tuvieron las presentaciones de The Royal Ballet en Cuba, todavía no reflejan su verdadero alcance. Con el tiempo los cubanos seguiremos recordando a esta compañía grande, que llegó a esta Isla de la mano de Carlos Acosta, un bailarín negro, nacido en un pequeño punto de la geografía mundial, que derrumbó muchas barreras para llegar al lugar que ocupa hoy, dentro de la elite del ballet internacional.
Carlos Acosta es un consagrado y, por suerte, no se regodea en sus triunfos. Los cubanos estamos en deuda con él. Todavía no hemos sido lo suficientemente recíprocos con las demostraciones de amor que ha tenido hacia su país. Sin embargo, entre su apretada agenda de temporadas y funciones en los teatros más importantes del mundo, Carlos Acosta vuelve a Cuba una y otra vez, siempre con nuevas propuestas para su público, siempre con grandes demostraciones de amor hacia su gente. Eso lo diferencia y lo distingue de todo lo que ha pasado en esta nación, en materia de ballet.
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