Trinidad: música en el centro de Cuba
Por: Mercedes Borges Bartutis
13/abril/2009
Trinidad es una de esas ciudades cubanas, donde usted siempre puede escuchar música en vivo. Su condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad, le ha permitido un estrecho vínculo con visitantes que llegan desde las partes más increíbles del mundo. ¿Pero cómo ha sido el desarrollo de la música en Trinidad?
Con una mirada rápida al pasado de la música trinitaria, encontraremos que en esta ciudad, en el siglo XIX, había un intenso movimiento musical, donde despuntaban artistas como la señora Catalina Berroa, pianista y pedagoga, que se convierte en uno de los primeros nombres femeninos de importancia en la música cubana. Catalina Berroa fue profesora de su sobrino Lico Jiménez, probablemente el músico de Trinidad, que más sobresale en todo el siglo XIX cubano. Junto a su padre y su hermano, Lico Jiménez formó un trío al que llamaron Los Negros. Con ese trío viajaron por Europa, y tocaron para músicos como Richard Wagner, pero también hicieron apariciones en el Teatro Tacón, de la capital cubana. Estas presentaciones fueron muy destacadas por la prensa habanera.
Significa que el siglo XIX fue un período significativo en la música de Trinidad, porque también en el XIX, y en contraste con las piezas de música clásica y religiosa que hacía Lico Jiménez y Los Negros, surgieron las Tonadas Trinitarias. Estos cantos describían hechos locales y, generalmente, no estaban asociadas a cultos religiosos, aunque ciertamente el Cabildo de San Antonio de los Congos Reales fue su refugio por mucho tiempo.
Otro género musical que encontró puerto seguro en Trinidad fue la trova, anclada ya en la ciudad desde la primera mitad del siglo XX. Entonces, un grupo de compositores espontáneos abrieron una ruta que fue transitada por muchos trovadores, hombres y mujeres con expresión de pueblo, que le cantaron a la ciudad, al amor, a la patria. Fueron artistas que dejaron un camino firme para una generación como la de Isabel Bécquer, a quien llaman La Profunda , una mujer genuina en su decir y autodidacta, que se enfrentó a prejuicios miles, que hoy sigue viviendo en esta villa, y se ha convertido en un símbolo de la ciudad.
Otro punto determinante en la trova trinitaria, lo encontramos cuando surge, en 1971, el Dúo Escambray, integrado por José Ferrer y Pedrito González, dos jóvenes llenos de canciones que siguieron una tradición. El Dúo Escambray obligó a la prensa a detener la mira en Trinidad. José Ferrer se convirtió en un autor imprescindible, con una producción valiosa que ha quedado registrada para dar mayor validez a la música en Trinidad.
En el siglo XX surgieron, además, otros músicos trinitarios que lograron hacer una carrera importante, no solamente en Cuba, sino también en Europa y en los Estados Unidos. Julio Cuevas y Félix Reyna fueron dos compositores trinitarios que llegaron bien lejos. De Julio Cuevas, por ejemplo, cuando el escritor cubano Alejo Carpentier lo escuchó en París, en 1932, dijo que era uno de los mejores trompetas que andaban en ese momento por el mundo. Julio Cuevas fue un músico prolífero, con un número importante de composiciones. Entre sus títulos más exitosos están El Golpe de Bibijagua y Tingo Talango .
Por su parte, Félix Reyna, un músico que participó en varias orquestas, finalmente hizo la suya, bajo el nombre de Estrellas Cubanas, en 1959. Su canción, Si te contara , se convirtió en una de las más versionas dentro de la música cubana.
Música trinitaria en el nuevo milenio
Actualmente en Trinidad predominan los formatos pequeños: dúos, cuartetos, quintetos, sextetos, septetos, y también solistas. Un número importante de formaciones musicales trabajan en esta ciudad, llenándola de sonido vivo casi las 24 horas. La afluencia de turismo a esta villa ha permitido crear fuentes de empleo en todas las áreas, y en la música se destaca la gran cantidad de intérpretes, compositores, arreglistas, instrumentistas, que han llegado a la ciudad desde todas partes de Cuba.
Entre los grupos que más se sobresalen se encuentran Semillas del Son, Montimar, Son Trinitario, Caribe Son y La Sonora Trinitaria , entre otros. El visitante puede escuchar repertorios diversos, en cada una de las instalaciones más populares que permanecen abiertas durante el día y la noche, como es el caso de La Casa de la Trova , el Palenque los Congos Reales, Las Ruinas del Teatro Brunet, y La Casa de la Música , patrocinada por la disquera EGREM.
Hoy por hoy, la música en Trinidad forma parte de su entorno vivo, de su cultura y sus tradiciones, de su actualidad y su historia. Es música que perdura y sigue representando a esta ciudad del centro de Cuba.