Yo lo hago todo a mi manera y punto
13/noviembre/2009
Debo confesar que me asustaba. ¿Qué le voy a preguntar? Si ya Isabel ha hablado con tantos y a dicho tanto de su música… Además la alerta que me hizo el día anterior sobre su miedo a las entrevistas, me tenía más asustada, que lo que una grabadora pudiera intimidarla a ella.
Pero su calidez, su afabilidad en el trato, nos hizo perder el temor a ambas y más que una entrevista formal de preguntas y respuestas, Isabel y yo, simplemente conversamos.
Sentadas, junto a sus gatos y rodeadas de un millar de fotos y dibujos de, quien cariñosamente conocen como La profu… comenzamos esta entrevista-conversación.
Por supuesto, partimos con la interrogante ineludible ¿Por qué La profunda, Isabel? ¿De dónde viene este sobrenombre?
Bueno, cuando yo empecé a tocar en el combo de mi hermano Roger, había un bajista, Eduardo Hernández; quien tenía la costumbre de decir: “Oye, eso es profundo, que bonito aquello, que profundo, etc.” y a él le pusieron el profundo. Luego se lo pusieron a mi hermano, y como ya no está aquí, entonces me quedé yo con él. Y esa es toda la historia, de la profundidad mía.
Si el nombre le viene de herencia, muchos trinitarios consideran que a usted le queda bien…
No sé, yo tengo mi modo de cantar y de hacer las cosas cuando toco y puede ser que la gente entienda, que tengo algo de profundidad.
Otro de los nombres que te define, más allá de la profundidad, es el de trovera ¿Qué es la trova para Isabel?
La tova es mi vida entera… Pues en este cuarto, que es donde yo nací hace 75 años que nací, aquí se reunían 10 hermanos, entre ellos mi padre y cantaban. Yo pequeñita, venía y oía aquellas cosas tan lindas…
Me emociona hasta hablar de esto, porque yo los quise mucho y porque fueron ellos los causantes de que yo después buscara una guitarra y aprendiera esa trova tan linda, porque recordaba aquellos tiempos.
Isabel no llora, pero la voz le tiembla. Demasiado profundos estos recuerdos para que broten a flor de piel. A partir de este momento Isabel, ya no dejará ver sus ojos, unas gafas para el sol cubrirán las ventanas de su alma… hasta el final de nuestro diálogo.
¿Es usted de las trovadoras errantes, de guitarra al hombro?
Siempre he sido de las trovadoras errantes y lo seré hasta el fin de mi vida. La única diferencia es que antes la llevaba al hombro y ahora la llevo en las manos…
Manos que cuentan; lejos de la guitarra lucen vacías, solitarias; pero que recobran vida, una vida palpitante cuando abren el estuche y acarician suavemente las cuerdas, rejuvenecen.
Cuando compone qué llega primero ¿la melodía o la letra?
Siempre he hecho la letra primero y la melodía después. Me interesan mucho las letras, las escribo y reescribo tres, cuatro, cinco, seis veces hasta que dice lo que quiero decir. La melodía siempre viene, es incluso más fácil para mí.
Como trinitaria reyoya ¿En qué lugar de su música y corazón está Trinidad?
Trinidad es, simplemente, mi entorno. Cuando voy a la esquina siento como si hubiera acabado de llegar a este pueblo. Toda mi vida he estado aquí, porque para mí esto es mío, mi convento, mi iglesia, mi parque, todo es mío… yo tengo un tesoro grande. Y le agradezco tanto a mis padres el haber nacido en este pueblo, que benditos sean donde quiera que ellos se encuentren.
Explica que aún le queda por hacer algo para sus dos madres; pues lo que le ha dedicado a su madre y a Trinidad no es lo mejor que podría ofrendarles.
“La profu” ha dedicado su vida casi completa a la música ¿cómo se siente ser una personalidad de la canción trovadoresca trinitaria?
No me creo que soy músico, ni nada; solamente soy alguien que canta y toca un poquito y eso ha sido para mí un regalo tan grande. Yo simple y llanamente soy una mujer que canta y toca como siempre y que lo haré hasta el último día de mi vida y después también… porque tengo discos ¿no?
Ha pasado más de una hora y “La profu” no ha parado de hablar. La necesidad de decir, que se desborda de sus interpretaciones, sale rotunda de los labios y no atino más que a pensar que he sido presa del engaño, que Isabel nunca tuvo temores ente la grabadora y la única intimidada fui yo.
Me gusta ayudar a la juventud, cuando algún joven me pide algo cómo me voy a negar; aunque no lo sepa hacer… pues aunque yo no tenga facilidades de palabras, tengo grandes facilidades de corazón. Ese es mi modo.
El legado trovadoresco, la enseñanza, la pasión por la trova no tienen fin… ¿Cuánto queda por hacer aún?
Seguir cantando como hasta ahora, sentirme como me siento; pues lo que me queda por vivir será cantar, con mi guitarra en los brazos…
Además yo nunca he creído que canto bien, que toco bien, ni imagino que como compositora, sea buena tampoco; pero lo que sí estoy segura es que hago todo a mi manera y punto.
Hay a quien le gusta, quizás a otros no… eso ya no es un problema mío.
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