El amor en tiempos de Cofradía
Por: Luis Orlando León Carpio*
14/febrero/2012
Quiero transitar brevemente por los caminos de Eusebio (Pachi) Ruiz y Lía Llorente, dos seres juglarescos provenientes de Moa, que hoy comparten en Trinidad los recuerdos de toda una historia llena de placeres, anécdotas y emociones.
A 15 años del primer beso, los integrantes del dúo Cofradía se detienen ante la vida, presionan sus corazones y burlan las malas lenguas, con la celebración de una boda que demostrará una vez más cuanta pasión perdura al paso del tiempo.
Todavía recuerdan aquel festival de aficionados, donde al primer acorde de la guitarra sus voces se unieron para no separarse nunca. Allí estaba el comienzo de una historia que no acaba, y que en este 14 de febrero, prefieren consolidar.
Lía: “Una vez cuando estábamos en Argentina nos dio el deseo de casarnos en medio de un lugar extremadamente lindo y agradable. Y dijimos ¿por qué no hacerlo? Y la idea se convirtió en la realidad de esta noche. Yo creo que pese al pensamiento de muchos, esta ceremonia es un motivo para reunir amigos, familiares, gente querida. Es la excusa para reunir la cofradía.”
Pachi: “En este 2012 celebramos muchos aniversarios cerrados: mis 50 años, los 40 de Lía, los 15 del dúo. Encontramos la manager de los sueños, hace poco conocimos las fiestas de Halloween, la nieve ¿No es una boda lo mejor para celebrar todas estas lindas cosas? Este día cumpliremos esa promesa.”
Digánme ¿Fue la relación producto del dúo, o todo lo contrario?
Pachi: “Todo empezó por el canto, pero puedo asegurarte que Cofradía fue un producto de la relación. Imagínate, cuando ella me pidió cantar en aquel festival de aficionados, eran tiempos en que todos querían canciones de Selena y Marco Antonio Solís, pero ella prefirió Pequeña Serenata Diurna, de Silvio. Cuando nos paramos frente al público sin ensayar y ella no desafinó, aun cuando le compliqué los acordes, a mi me nació hacerle una voz segunda y todo fluyó como si nos conociéramos de toda la vida. Me di cuenta que ella sería alguien importante en mi vida. ¡AH! Lía fue gran premio en el certamen. Luego el dúo fue un pretexto, digámoslo así, para volver a verla.”
Lía: “Él dice que yo lo enamoré. Pero es que cuando pasó todo aquello yo sentí la necesidad de verlo otra vez. Cuando recibí la primera llamada de Pachi yo estaba trabajando en mis escuelita; me dijo que nos viéramos, que debíamos desarrollar la música porque había quedado bien ¿Sabes que le dije? – Oye ¿esta llamada no será para enamorarme? – Como insinuándole mis propósitos”.
La grandilocuencia de ambos suscitó más de 50 minutos de entrevista. Risas y buenos recuerdos acudieron cual caprichosa máquina del tiempo. Sin embargo, son las anécdotas simpáticas las que con mayor complacencia afloran en sus bocas.
Pachi: “Estábamos Lía y yo “manifestándonos” en la cama, cuando de repente yo me quito la camisa en un acto de mucho glamour. Arrojo la prenda hacia mi derecha y cae justo encima de la parte superior de mi guitarra. Y aquello me impactó tanto… como para que la guitarra no viera lo que estaba a punto de acontecer, como si le diera vergüenza. Así nació una canción que titulé Testigo Único. Dice algo así como: Mi guitarra sabe/ de las tardes cubiertas/ de la seducción de tu boca entreabierta…”
En una ocasión ustedes dijeron: Somos como dos flechas que van en la misma dirección ¿Todavía lo sostienen?
Lía: “Pachi y yo somos un complemento. Encuentras en nosotros a dos personas muy diferentes pero con un gran nivel de aceptación. Lo que me falta a mí lo tiene Pachi y viceversa. Además, nosotros encontramos un montón de elementos en común. Los mismos gustos musicales, por ejemplo, fue la primera persona que escuchaba al dúo Gema y Pavel como yo”.
Pachi: “Todo esto se desprende a la hora de cantar. Podemos pasar horas seleccionando un repertorio, que luego en el escenario las cosas salen solo por la intuición. Una mirada basta para que yo sepa que tengo que hacer, o por donde empezar. Sabemos cuando parar juntos, cuando seguir, cuando bajar o subir. De hecho uno de los elementos más originales de nuestro dúo es el empaste de las voces”.
Con unos ojos que casi salen disparados de la sorpresa, recibieron Pachi y Lía mi siguiente pregunta. Un tema del que tal vez no quieran ni pensar, y esta vez desempolvaron sus más hondos sentimientos. Quizás a ello se deben esas respuestas tan efímeras. No los juzgo.
¿Imaginen qué hubiera sido de sus vidas si Lía no necesitase un guitarrista en aquel festival? ¿Imagínen si no se hubieran conocido?
Lía: Me vería en mi ciudad natal dándoles clases a los niños, con 5 o 10 hijos, pero totalmente frustrada, con muchas canas, con muchos deseos de hacer cosas.
Pachi: Yo sería un enajenado, alcohólico, frustrado…
¿Se consideran ustedes ejemplo de pareja que se ama?
Lía: La gente nos toma como tal. A veces nos disgustamos en la calle por cualquier minoridad y no digo nada porque se, hay muchas personas a las que no podemos defraudar, gente que percibe la química en los conciertos, la forma en que nos tratamos tan respetuosa y tan romántica, incluso después de 15 años.
El texto de una canción suya dice: te quiero enamorar cantando… ¿Cómo se enamorarían ustedes de esa forma?
Lía: Pachi siempre me cantaba una canción de Andy Villalón por la ventana de mi casa. Yo lo haría así:
Tú me amas/ con ese sabor locura/ siento que te me encarnas/
Lo mismo a pleno sol que luna/ y es que tú me amas…
Pachi: También tenemos Elegía, la primera canción compuesta a la pareja, al dúo y a nuestro romance:
Nuestro amor, murmullo de palomas que germina en la hojarasca/
Nuestro amor pudiera ser ventura, libro de los resentidos/
Saltó de los aleros a rodar por el asfalto/ y se expuso en la vidrieras.
*Estudiante de Periodismo