Cerámicas y caricaturas de la mano en Trinidad
Por: Karen Reyes Aróstica
26/feb/2012
A todos nos gustan los cambios. Claro, cuando significan que mejoraremos. Aunque cambiar nunca está de más. Por ejemplo, los sicólogos recomiendan mover los muebles, o los documentos de la casa o la oficina para dar la sensación de progreso, porque eso es el cambio.
Y en tiempos como los que vive esta isla del Caribe, varios son los artistas que sin perder su condición de creadores o artesanos artistas, se han vinculado a la modalidad de trabajador por cuenta propia. Proceso que viabiliza el establecimiento de talleres de creación, a veces obstaculizado por el Fondo de Bienes Culturales.
Así, dos imaginativos personajes de la cultura trinitaria se han unido en una galería de arte para hacer de la visualidad plástica una tendencia cotidiana en la vida de los pobladores de esta, la tercera villa fundada por Diego Velázquez.
Noelvis Valdivieso: con una serie innumerable de lauros a su haber, y sobre todo conocido por “colarse” en el mundo de la cerámica tradicional, y llevarla hacia otra estética; y Daniel Acebo: reconocido por sus caricaturas y pinturas peculiares en colores y formas, con rasgos físicos o sociales exagerados, como exige la caricatura.
Las obras que exponen no llegan, por lo menos en el caso de la cerámica, a lo utilitario, pero tal vez, y solo tal vez, podría usarse para poner unos panes a la mesa o guardar aguacates para que maduren pronto. Por lo demás, su función en una casa es traer un recuerdo infantil, o moral, y disfrutar del buen arte.
Las pinturas con otra cosa: te llevan por la risa hacia un estadio mental de cuestionamiento o análisis, que va desde lo particular a lo general. Incluso temas como el control de vectores como el Aedes Aegypti, detonan el hilo creativo que va desde el cerebro hasta la mano hábil de Acebo. Un saguero con más de 20 años de vida en Trinidad, y que siempre vuelve a la villa por la playa, la visualidad y la tranquilidad que obtiene aquí.
Con dirección en el límite de la zona de amortiguamiento del Centro Histórico de la villa, y con clientes: cubanos o extranjeros, cada vez más exigentes, estos artistas reconocen que el trabajo no puede hacerse para complacer el bolsillo únicamente. También debe existir una liberación de las necesidades espirituales a través de la creación constante y comprometida.