Esther en mis recuerdos
Por: José Rafael Gómez Reguera
12/agosto/2011
Hace varios años tuve la oportunidad de conocer a Esther, la maestra, la madre, en su antigua casa en la localidad pinareña de San Juan y Martínez, donde educó a Luis y a Sergio, los hermanos Saíz.
Fue un día agradable, cargado de emociones, porque íbamos al encuentro de uno de los pasajes más hermosos de nuestra historia patria. Pero también porque al fin la mayoría de aquel grupo de jóvenes artistas y escritores conoceríamos de primera mano de la vida y la obra de dos muchachos cubanos que amaban ardorosamente la existencia humana; pero anteponían sus deberes para con la Patria.
Esther es una cubana sencilla, afable, cariñosa, que no ha dejado de ser maestra. Ni una lágrima afloró de sus ojos cuando nos contó sobre sus dos únicos hijos, asesinados salvajemente por la dictadura batistiana el 13 de agosto de 1957 cuando Luis tenía 18 años y Sergio 17.
Recibió al grupo con cariño, y con la mayor naturalidad del mundo nos contó de su familia, de la educación que les ofreció, del amor que se tenían mutuamente, y de los poemas de ambos muchachos.
Fue un día inolvidable que ahora rememoro cuando sé que recibió el Premio Maestro de Juventudes, el más alto que entrega la Asociación Hermanos Saíz, una organización de escritores y artistas jóvenes que se honra por llevar el nombre de aquellos dos heroicos muchachos.
Esther acaba de cumplir 101 años de edad y se mantiene lúcida, entusiasmada con el quehacer juvenil,siempre dispuesta a dar una explicación, a guiar un recorrido por su antigua vivienda, actualmente convertida en la Casa Museo de la localidad de San Juan y Martínez, en la occidental provincia cubana de Pinar del Río.
Allí, donde ha transcurrido la mayor parte de su existencia, Esther es todo un símbolo de firmeza, de mujer valiente, de madre fervorosa, de patriota. En toda Cuba, los hermanos Luis y Sergio Saíz Montes de Oca siguen vivos en nuestros recuerdos, y Esther, esa cubana admirable, nos acompaña a cada paso que damos.