La educación universitaria en el adulto mayor
Por: Lic. Francisco Boggiano Ramírez
25/ene./2011
El sustento filosófico de la educación cubana es la filosofía dialéctico materialista, conjugada creadoramente en el ideario martiano, por lo que se supera así la concepción del marxismo–leninismo como una metodología general de la pedagogía, como una filosofía en general.
La filosofía de la educación es una de las más importantes tradiciones del pensamiento cubano. Esta propicia el tratamiento acerca de la educabilidad del hombre, la educación como categoría más general y el porqué y el para qué se educa al hombre
La Filosofía Educativa para la Educación Superior cubana tiene como sostén los conceptos generales de la pedagogía nacional validados universalmente, los valores y principios morales alcanzados históricamente en nuestra sociedad, lo cual debe ser utilizado como un marco general referencial para la precisar los principios, valores, finalidad y vías que debe asumir cada una de las sedes universitarias municipales existentes en Cuba, con el fin de cumplir con su tarea política, educativa, técnica y cultural.
Entre las que deben ser atendidas están la elevación de la moral revolucionaria y del ideal humano, identificarse con los principios del proyecto social cubano, conseguir una formación técnica de gran competitividad, fortalecer el sentido solidario, lograr una sólida cultura basada en los mejores valores nacionales y universales y ganar en la preparación económica de los egresados.
Las sedes universitarias municipales no sólo deben ser portadoras de conocimientos profesionales y culturales, sino que trabajarán para garantizar la formación de sólidos criterios, el discernimiento entre lo bueno y lo malo, entre lo decoroso y lo indigno, así como para alcanzar el mejoramiento de la sociedad.
El fortalecimiento de los valores deviene entonces un objetivo fundamental del trabajo educativo, en tanto los modos ideales de pensar y de comportarse en una sociedad se revelan por los valores, los cuales influyen en las personas para que tengan comportamientos correctos y los animan a hacer las cosas que “están bien“.
La cultura científica y la cultura en sentido de herencia social, la primera relacionada con los adelantos tecnológicos debe consolidarse para poder hablar de una “universidad cubana autóctona”, la segunda no puede verse como una simple ilustración adicional, sino como algo que influye directamente en la educación: la complementación de la educación formal y no formal.
Desde el punto de vista sociológico el objetivo general de la educación se resume en el proceso de socialización del individuo: apropiación de los contenidos sociales válidos y su objetivación (materialización), expresados en forma de conductas aceptables para la sociedad. Paralelamente se realiza la individualización, un proceso de carácter personal, creativo, en el que cada cual percibe la realidad de manera muy particular como ente social activo. De esta forma los individuos se convierten en personalidades que establecen, por medio de sus actividades y de la comunicación, relaciones históricas concretas, entre sí y con los sujetos de la cultura.
Resulta vital el conocimiento de las características socio-psicológicas de los adultos para dirigir de forma eficiente el proceso docente educativo. Sociológicamente el adulto es una persona integrada en el medio social, y en plena posesión de sus derechos, libertades y responsabilidades. Psicológicamente el término se emplea como sinónimo de madurez, de personalidad, que hace referencia al adulto como persona responsable, con plenitud de juicio, serenidad y dominio de sí mismo.
La madurez no es una situación estable, ni mucho menos uniforme. Ello quiere decir que se puede obtener sólo en ciertos aspectos de la persona. Continuamente evoluciona, la propia persona adulta posee una dinámica progresiva por medio de la cual el sujeto puede seguir desplegando todas sus posibilidades. Los estudiantes adultos tienen necesidades y expectativas que deben tenerse en cuenta en el proceso de aprendizaje. Entender estas necesidades y expectativas hará de la experiencia de aprendizaje un éxito para todos los involucrados.
El estudiante adulto está orientado al cambio, quiere involucrarse, aprende mejor haciendo, experimentar cosas; demanda un ambiente maduro y con sentido, desea ser tratado como adulto y profesional, aprecia el tratamiento del contenido realista e inteligente, desea que su experiencia de vida y trabajo sea integrada al ambiente de aprendizaje, aprecia la retroalimentación y dirección, quiere mejorar y no les gusta fracasar.
El adulto es un sujeto activo e independiente, capaz de tomar por sí mismo decisiones en su vida personal y profesional, posición que transporta, generalmente, a la actividad cognoscitiva en el proceso de aprendizaje. El personal docente debe conocer estas características al preparar sus clases y conducir el aprendizaje de los alumnos. Por tanto, se debe tener presente que la necesidad de estudiar del adulto se relaciona estrechamente con la solución de los problemas de su vida y el proceso laboral y social en general, pues valora las enseñanzas recibidas según su situación concreta, necesidades y aspiraciones personales.
Para él, la actividad del estudio sobre la base de motivos y valoraciones adquiere una significación especial. Esto se explica porque el adulto como sujeto independiente trata por sí mismo de determinar los objetivos de sus estudios, elegir sus formas y métodos, regular el proceso de estudio y valorar los resultados obtenidos.
La persona adulta comienza a utilizar de manera más plena sus fuerzas y capacidades en la actividad profesional y social, adquiere autoridad y seguridad, siente la significación social que estas tienen y se hace responsable de sus resultados.