La enseñanza especial en Trinidad: razones para agradecer la vida
Por: Ana Martha Panadés
17/enero/2012
Esta es una historia desbordada de amor y entrega; la protagonizan los 259 infantes insertados a la enseñanza especial en Trinidad, quienes encuentran en el apoyo de la familia y el desvelo de profesores, psicopedagogos, logopedas y otros especialistas, razones suficientes para también agradecerle a la vida.
Las escuelas Jesús Betancourt y República de Chile, un Salón en el círculo infantil Tierno Amanecer y el Centro de Diagnóstico y Orientación integran el Sistema de Educación Especial en este sureño municipio con la premisa de garantizar la atención al discapacitado desde la propia comunidad.
La responsable de esta esfera en la dirección municipal de Educación, Carmen Urquiza, explicó que muchos otros escolares reciben seguimiento por profesionales para asegurar, en sus contextos, la atención a sus necesidades docentes y el desarrollo óptimo de sus potencialidades.
Así, instructores de arte, profesores de educación física, junto a otros especialistas derrochan sensibilidad y talento para lograr que estos niños y niñas, a pesar de sus discapacidades, descubran vocaciones, además de habilidades físicas que los hacen brillar en espectáculos culturales y eventos deportivos.
Estas actividades propician la socialización y reinserción de las personas con necesidades educativas especiales a la vida social a través del aprendizaje de oficios, lo cual confirma la grandeza de la Educación Especial en Cuba, creación que 50 años después, aún merece la gratitud de miles de familias.