Manualidades preciosistas por el Patrimonio
Exposición de Mery Viciedo, “Por Nosotros y para Nosotros”, abierta al público en la Galería Amargura 85, de la Oficina del Historiador.
Por: Karen Reyes Aróstica
17/septiembre/2010
La tradición puede esconderse en las manos menos pensadas, pero cuando se ve el rostro de Mery Viciedo, uno queda convencido que no hacen falta nietos para ser dulce ni humilde.
Y esos calificativos son los que describen el trabajo de esta artista de la Asociación de Artesanos Artistas de Cuba, (ACAA).
Los acuciosos puntos del frivolité y el laucy, poco usados en las manualidades legendarias de la tercera villa La Santísima Trinidad, demuestran la paciencia desbordada en cada una de las piezas textiles. El segundo de los puntos lo emplea como sello de agua en el vestuario para hombres y mujeres que deshila esta señora.
El "frivolité" es una sucesión de nudos y baguillas que forman círculos y arcos, capaces de crear las más curiosas formas según sea el artista. Antiguamente se empleaba de manera más regular en el uso de marcadores de libros, colgantes u otras piezas sueltas para llevar. Sin embargo, con la modernización del pensamiento y las tradiciones manuales de los pueblos, ya el frivolité aparece en algunas piezas como vestidos.
Aunque el uso más impresionante de la puesta es un abanico con su estuche que hizo de las delicias de la tarde.
Para encontrar el laucy tiene que ser un buen observador, detenerse en los detalles y notar la diferencia entre los tonos de la tela para descubrir el hilo.
Así, discretamente, prefiere Mery Viciedo dejar su impronta en las tradiciones trinitarias, a través del laucy, de las niñas de secundaria que en las vacaciones viene a su casa por los cursos de verano que oferta la federación de Mujeres Cubanas.
Entonces, con la misma tenacidad que aprendió los puntos, el deshilado, el corte y la costura en la Academia de Oficios de hace muchos años en Trinidad, les transmite a sus nietas postizas, sus habilidades… y sonríe satisfecha de saberse útil.