Museo de Arquitectura de Trinidad: 32 años defendiendo nuestro patrimonio edificado
Por: Ana Martha Panadés Rodríguez
4/noviembre/2011
Con buena parte de la memoria del patrimonio edificado en la villa durante su etapa de esplendor colonial a buen recaudo, arriba a su aniversario 32 el Mueso de Arquitectura Colonial de Trinidad, con la celebración la premiación de un concurso infantil y una exposición transitoria dedicada a los tambores batá.
En el mismo centro histórico de la ciudad, a solo unos metros de su plaza Mayor, la institución recibe, junto a otro de sus sitios anexos como la Torre de Manaca Iznaga, la visita de cientos de turistas y por ese concepto recauda hasta la fecha más de 33 mil 640 pesos cubanos convertibles.
Este museo cuenta con ocho salas de exposición, donde se muestra la evolución de los códigos arquitectónicos de carácter doméstico durante los siglos 18 y 19, además de un patio majestuoso con valores museables que todavía exhibe las macetas pertenecientes a los dueños del inmueble y un reloj de sol hecho por el herrero francés José Giraud.
El origen de esta casona colonial se remonta al año 1738 y luego de sucesivas transformaciones fue adquirida por la familia Sánchez, de la aristocracia trinitaria, en el año 1886. Al convertirse en museo conserva parte de sus elementos decorativos originales como lámparas, piezas de porcelana, mobiliario de la época y una ducha americana del año 1890, una verdadera atracción.
Más allá de sus salas, la institución cultural estrecha vínculos con la comunidad y lleva hasta la Casa del Abuelo de Trinidad, el Taller de Discapacitados y centros educacionales, el espíritu de una ciudad que pervive en su patrimonio edificado y es orgullo de los que habitan la villa.